NO
OLVIDAREMOS
NO
OLVIDAREMOS
NO
OLVIDAREMOS
NO
OLVIDAREMOS
NO
OLVIDAREMOS
OBRA POR:
IVÁN
ARTURO
MEZA
VALLES
MÁRTIRES POR LA PAZ:
RÚBEN JARAMILLO
Rubén Jaramillo fue un líder zapatista y agrícola que durante
años había luchado por los derechos de los trabajadores, los
cuales se les habían negado continuamente. Después de que el
presidente Adolfo López Mateos hubiera incumplido con sus
acuerdos para mejorar el trabajo agrícola, se amotinó en contra
del gobierno y la respuesta del presidente fue mandarlo a matar.
Más de 50 militares y policías disfrazados de civiles lo
secuestraron de su casa junto con su esposa Epifania Zúñiga (que
estaba embarazada) y su hijo. Los fusilaron cerca de unas ruinas
arqueológicas.
Con esta obra planeo traer a la memoria actual la brutalidad de
quienes detentan el poder contra quienes buscan una vida mejor.
La obra es un dibujo a grafito y carboncillo en tamaño 21 x 29,7
cm
MÁRTIRES POR LA PAZ:
EPIFANIA ZUÑIGA
Obra en grafito y carboncillo de tamaño 21 x 29,7 cm
“2 DE OCTUBRE NO SE
OLVIDA”
“El aire estaba manchado de sangre”, eso fue lo que dijo
uno de los padres de las víctimas al describir la escena de
la Plaza de las 3 culturas después de la masacre de
Tlatelolco. Pusieron aserrín en las calles para ocultar el
olor y limpiar la sangre rápido.
En la masacre participaron el escuadrón de
paracaidistas, la guardia del presidente, el escuadrón de
tanques anti disturbios y el escuadrón de fusilamiento
aparte de un grupo paramilitar contratado como
agitadores y francotiradores. Díaz Ordaz diría después que
salvó al país del comunismo. Las cifras oficiales solo
llegaban a 40 muertos, hoy se sabe que la cifra supera los
300 y más de 1000 heridos.
La obra es tinta en un lienzos de 21×29.5 cm
EL AIRE ESTABA
MANCHADO DE SANGRE
Uno de los padres contó más de 100 asesinados.
Obra en tinta en lienzo de 21×29.5 cm
NO DESCANSARÁS EN
PAZ
Luis Echeverría, responsable directo de la masacre de jueves
de Corpus Cristi en 1971 y mano derecha (Secretario de
Gobernación) de Díaz Ordaz, pocos meses después de ganar
su elección.
En la masacre del 71 o “Halconazo” se contrató a un grupo
paramilitar entrenado por el ejército llamado “Halcones” para
disfrazarse de civiles en una marcha pacífica donde
empezaron como agitadores para dispersar a los estudiantes y
después masacrarlos a disparos. Dicho evento tuvo un saldo
de 121 muertos.
Obra en Acuarelas sobre papel de 33 x 48 cm
MUERTE DE
LA
ESPERANZA
El asesinato de Colosio está
envuelto en un misterio (aunque
yo tengo mis propias
aseveraciones). Esta obra no
trata más que de recordar la
verdad. Su muerte marcó un
antes y un después en la
madurez del país; es, sin duda, el
hecho que provocó la mentalidad
política actual. El ejemplo
perfecto de “al clavo que destaca
es al que le dan” o “la ley de
Herodes o te chingas o te jodes”.
Pintura digital, impresión en 33
x 48 cm
RESURRECCIÓN DE LA
ESPERANZA
El Levantamiento del Sur en 1994 es donde el EZLN mostró que
la lucha, el cambio y la revolución siguen siendo posibles aún con
la continua opresión de la base social del país, de los grupos
marginados, de los excluidos y de los olvidados.
La esperanza resucita, es marginal, “prieta”, indígena, y difícil
de chingar. Este renacer de la esperanza se ve reflejado en la
cultura por los artistas inspirados por este movimiento como
MOLOTOV, Panteón Rococó y otros.
Pintura digital, impresión en 33 x 48 cm
NO OLVIDAREMOS
Los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.
Todo está envuelto en misterio encubrimiento que no
mitiga ni oculta la culpa, solo hace más denigrante el
crimen. La lucha por un país mejor, por un México mejor
se ve recompensada con la desaparición forzada, el
asesinato y la enajenación de quienes intentan hacer un
cambio, en colaboración con la autoridad de la policía
local, ejército y como coautor: el crimen organizado.
Todo lo anterior se ve reflejado en esta obra.
Enfatizando la herida abierta de la atrocidad y brutalidad
de quienes detentan el poder. Allá atrás, en ese edificio
del Palacio Nacional, hoy sus puertas no están
humeantes pero los crímenes que se ordenaron desde
ahí dentro lo manchan como si fuera hollín.
Óleo sobre lienzo de 100×150cm